
Iraida Leiba forma parte de los «okupas» que hace un mes tomaron a la fuerza la iglesia del Jesús de la Divina Misericordia para dar clases -entre otras materias escasamente religiosas- de instrucción premilitar para los niños y jóvenes del barrio caraqueño El Winche, en Petare, un bastión chavista que podría caer en manos de la oposición en domingo 23. Leiba profesa su «amor» al presidente Chávez, pero sabe que en su barrio, en el que viven más de 40.000 personas en la pobreza extrema, la mayoría votará a favor del opositor Carlos Ocaríz, según vaticinan las encuestas (incluidas las oficiales).
La iglesia de El Winche alcanzó resonancia nacional tras la protesta de monseñor Nicolás Bermúdez, miembro de la Archidiócesis de Caracas, quien calificó de «abuso» la toma del templo en el que se ofrecen desde hace 30 años servicios religiosos, cursos de catecismo, costura y computación.
El sargento José Luis Villanueva, encargado de entrenar militarmente a los 107 jóvenes del sector, asegura a ABC que no va a reintegrarla porque desea formar las brigadas en cumplimiento del deber que tienen los miembros de los Consejos Comunales -que dependen directamente de Chávez- de hacer una especie de «mili».
Las mujeres chavistas prefieren fotografiarse con un fusil o un kalashnikov y no con un bebé, un libro o una sartén en la mano. El dirigente bolivariano ha declarado quiere construir una fuerza de dos millones de reservistas para defender al país del «imperialismo». En opinión de Carlos Blanco, ex ministro de la Comisión Presidencial para la Reforma Constitucional, «el régimen ha militarizado a la sociedad venezolana. La presencia de militares activos y retirados en todas las instancias de la administración pública es evidencia de esta situación». Como añade Blanco, «la Fuerza Armada se ha convertido simbólicamente en el partido de Chávez, precisamente en el momento en que esa institución se encuentra más debilitada por su desmantelamiento institucional y su conversión en un aparato político de un sector que pretende, sin mucho éxito, hacer una revolución imposible».

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