
El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), que elabora cada año la organización no gubernamental Transparencia Internacional, recientemente volvió a certificar que los niveles de corrupción en América Latina se mantienen estancados con respecto al año anterior.
El IPC clasifica países según el grado de corrupción percibido como existente entre los funcionarios públicos y políticos. Es un índice compuesto, es decir, se elabora en base a evaluaciones de expertos y en encuestas de opinión llevada a cabo por varias instituciones independientes.
Así, de los 32 países de América incluidos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2008, 22 obtuvieron una puntuación inferior a 5 sobre un total de 10 puntos (que sería el menos corrupto), “lo que demuestra un grave problema de corrupción, en tanto 11 países no lograron superar la marca de los tres puntos, lo que indica que existen niveles de corrupción desenfrenados”, explica el informe.
Entre estos últimos figuran Haití, con una puntuación, de 1,4 sobre 10; Venezuela, con 1,9; Ecuador, con 2,0; Paraguay, con 2,4; Nicaragua, con 2,5; Guyana y Honduras, con 2,6; y Belice y Argentina, con 2,9.
En Latinoamérica, sólo tres países -Chile, Uruguay y Costa Rica- sacan un “aprobado”, unos índices que reflejan que muchos de los programas que aplican los gobiernos latinoamericanos con el fin de combatir la corrupción han fracasado.
Nadie cree en la justicia
Además, informe refleja que el fuerte crecimiento económico que se produjo en la región, que en 2007 superó un promedio del 5%, no se ha correspondido en todos los casos con una reducción de la desigualdad en los ingresos.
Es más, Transparencia Internacional señala que “las familias de bajos ingresos suelen pagar sobornos con mayor frecuencia, los cuales consumen los escasos recursos del grupo familiar”.
No es de extrañar por tanto que América Latina muestre los niveles más bajos de confianza en el Poder Judicial: un 73% de las personas encuestadas en 10 países latinoamericanos manifestaron que el Poder Judicial era corrupto.
“La incapacidad de los sistemas judiciales para sancionar a quienes cometen delitos en algunos países fomenta la percepción de impunidad de los sectores poderosos, la sensación de inseguridad entre los ciudadanos comunes y un menor interés por parte de los inversionistas extranjeros”, relata el informe.
Los “honestos”
En el IPC 2008 son Chile, Costa Rica, Cuba, Perú, México, Panamá, Guatemala, Bolivia y Honduras, donde se registra una ligera mejoría a la hora de combatir esta lacra o así lo perciben sus habitantes.
Y es en Uruguay (pese a estar entre los 25 países menos corruptos del mundo), El Salvador, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, donde se percibe un empeoramiento con respecto a 2007.
Chile, considerado junto con Uruguay, el país menos corrupto del continente americano, por detrás de Canadá y EEUU, pero por delante de Eslovenia, Estonia o España, se coloca en el puesto 23 de entre los 180 países que supervisa Transparencia Internacional.
En el caso Estados Unidos, su puntuación cae al 7,3, confirmando un leve descenso en los últimos años; su posición en el ranking mundial (18) continúa siendo una de las más bajas entre los principales países industrializados del planeta.
Algunos de los factores que inciden en esta situación son la sensación generalizada de que la política financiera debe ser objeto de reforma, y la percepción de que los grupos de presión y ciertos grupos de interés tienen una indebida injerencia en la toma de decisiones políticas.
Casi tres cuartos de los votantes encuestados con posterioridad a las elecciones parlamentarias de 2006 en EE. UU. señalaron a la corrupción como un problema sumamente importante. Desde entonces, las constantes denuncias de corrupción en el ámbito federal, estatal y municipal también han contribuido a alimentar las inquietudes de la población en torno a esta cuestión.
Transparencia Internacional señala que “las familias de bajos ingresos suelen pagar sobornos con mayor frecuencia, los cuales consumen los escasos recursos del grupo familiar”. Por ello no es de extrañar por tanto que América Latina muestre los niveles más bajos de confianza en el Poder Judicial: un 73% de las personas encuestadas en 10 países latinoamericanos manifestaron que el Poder Judicial era corrupto
Sólo tres países -Chile, Uruguay y Costa Rica- sacan un “aprobado” en Latinoamérica, unos índices que reflejan que muchos de los programas que aplican los gobiernos latinoamericanos con el fin de combatir la corrupción han fracasado.
EE. UU. cae al 7,3, confirmando un leve descenso en los últimos años; su posición en el ranking mundial (18) continúa siendo una de las más bajas entre los principales países industrializados del planeta. Entre los factores que inciden en ello está la sensación generalizada de que la política financiera debe ser objeto de reforma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario