
El próximo 23 de noviembre más de 17 millones de venezolanos irán a las urnas para elegir 22 gobernadores, 328 alcaldes y 233 legisladores provinciales. Son mas de 8.000 candidatos. Hay 215 aspirantes a las gobernaciones, y 2.340 a las alcaldías.
Pero hay mucho más en juego. El futuro político de Hugo Chávez y de la revolución bolivariana dependerá de lo que pase en las urnas. Según las últimas encuestas, las perspectivas para el gobierno no son las mejores.
El oficialismo puede perder al menos seis estados. Según las encuestas el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) -fundado por Chávez- recibe el 43,2 por ciento de la intención de voto, frente al 26,9 por ciento de la oposición. Sin embargo, es posible que el primero no recupere las dos gobernaciones opositoras y ceda el poder en otras cuatro.
Después de la derrota en el referendo del año pasado, y el desgaste que ha afectado al Gobierno por la alta inflación y su menor capacidad de gasto por la caída del precio del petróleo, la jornada electoral será decisiva para Chávez. El Presidente se ha dedicado con todo a la campaña.
Por su parte, la oposición considera que un nuevo resultado positivo dejaría en claro que su fuerza política va en ascenso y que la permanencia indefinida del chavismo en el poder no está asegurada. Los partidos opositores -que en la última elección de Congreso se abstuvieron de participar- han hecho grandes esfuerzos por presentar candidaturas únicas y por movilizar a los simpatizantes de todos los partidos. Aunque la unidad no es sólida, ni ha aparecido un líder que arrastre masas contra el chavismo, la oposición confía en salir fortalecida. Lo cual es realista, si se mide en el número de gobernaciones y alcaldías que obtendrá, en comparación con las que tiene.
El propio Chávez ha denunciado que el objetivo de la oposición no es ganar elecciones sino acumular fuerza política "contrarrevolucionaria" para tratar de llevar a uno de los suyos al poder en las próximas elecciones presidenciales, en 2012. Hasta el momento, la Constitución prohíbe un nuevo mandato del actual Presidente, pero se sabe que el Gobierno buscará una enmienda para permitirla.
Por eso, en apoyo de sus candidatos y en intensa campaña, Chávez -que cuenta con una popularidad de más del 60 por ciento- ha instado a los electores a votar por ellos con pasión patriótica, aduciendo que al hacerlo lo apoyan a él. En lugar de una sumatoria de comicios a nivel regional, el Presidente quiere convertir la jornada en una especie de plebiscito. En las últimas semanas Chávez ha subido el tono de su discurso contra la oposición, que ha sido incluso causal de demandas, ha criticado a los rivales y en algunas zonas, como en Sucre, ha amenazado con militarizar áreas en donde ha dicho podría haber fraude. Los ojos del mundo, en todo caso, estarán puestos en los resultados, y en las consecuencias de largo alcance para el presidente Hugo Chávez y para su proyecto político.
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