CANARIASVENEZUELA

lunes, 16 de noviembre de 2009

El próximo objetivo de Chávez: El Salvador


por Mary Anastasia O'Grady

Mary Anastasia O’Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.

Fidel Castro aprendió mucho del fallido paso por el poder del presidente chileno Salvador Allende en 1973. El líder cubano usó las lecciones de esa amarga derrota para entrenar al venezolano Hugo Chávez sobre cómo alcanzar la dictadura por la vía democrática más de 25 años después.


Ahora, los revolucionarios de América Latina podrían estar experimentando otro revés y, en esta ocasión, no pueden afirmar que un golpe militar derrocó a su dictador en potencia. En cambio, el ex presidente de Honduras Manuel Zelaya fue arrestado por orden de la Corte Suprema y depuesto por el Congreso. Y a pesar de la enorme presión internacional, la democracia hondureña hasta ahora ha defendido su estado de derecho.


Sin embargo, lejos de darse por vencidos, los protegidos de Castro ya usan en El Salvador lo que aprendieron en Tegucigalpa. La democracia de libre mercado más prometedora de América Central ahora lucha por su vida.


Allende fue derrocado por las fuerzas armadas porque había pisoteado la Constitución. La Corte Suprema, el Colegio de Abogados y el Colegio Médico denunciaron su desapego a la ley. Según James R. Whelan, autor de una historia de Chile titulada "Desde las cenizas", la cámara de Diputados aprobó una resolución el 22 de agosto de 1973 que "decía claramente que era responsabilidad de los militares... 'poner un fin inmediato' al estado de caos y 'encausar la acción del gobierno dentro de los marcos legales...'". Menos de un mes después, los militares cumplieron.


La lección de Chile para la izquierda dura fue que el éxito depende de que primero se controlen las instituciones que tienen el poder de limitar a un aspirante a tirano. Ahora, el liderazgo del partido FMLN de El Salvador, compuesto por numerosos ex guerrilleros, intenta hacer justamente eso.


El partido político del FMLN demoró unos 20 años en acceder a la presidencia. Muchos salvadoreños desconfían del partido debido a su violenta historia. Pero el candidato del FMLN, Mauricio Funes, hizo campaña como un moderado. La economía había sufrido durante la gestión del ex presidente Tony Saca, del Partido Arena, de centro-derecha. Los desilusionados salvadoreños buscaron un cambio.


Funes sigue siendo ampliamente considerado como un moderado. La semana pasada un ex presidente, Alfredo Cristiani, me dijo en una entrevista telefónica que, en su opinión, Funes "genuinamente no es parte del grupo dentro del FMLN que quiere conducir a El Salvador a una dictadura".


Cristiani, sin embargo, está preocupado y tiene buenos motivos para estarlo. Hay muchos extremistas en torno a Funes, comenzando por José Luis Merino, a quien se le considera el líder de facto del partido. Su nombre de batalla, "Ramiro", apareció como un aliado en correspondencia entre líderes del grupo guerrillero colombiano FARC que fue capturada por los militares colombianos en 2008.


Hace un par de años, en una entrevista con la prensa, Merino explicó la agenda política del FMLN de esta forma: "Es llegar al poder, conquistar a la entera y que esa forma de gobierno no cambie. Por supuesto, no con bayonetas ni con persecución. Hay ejemplos, como Venezuela, que es nuestro modelo".


Las instituciones que se interponen en el camino de Merino son el Congreso, la Corte Suprema y el Consejo Electoral. El partido intentó obtener el control del panel constitucional del más alto tribunal, junto con Saca cuando aún era presidente. Afortunadamente, el acuerdo tras bambalinas fue cuestionado y prevaleció la ley.


Pero lo ocurrido demostró que el FMLN realmente sigue el "modelo de Venezuela" de Merino. También sugiere que, como ya han advertido los críticos, Saca podría estar dispuesto a ayudar al FMLN. El ex presidente sabe que no es de extrañar que un partido político que accede al poder investigue a un ex presidente. Si Saca tiene algo que esconder, la mejor manera de hacerlo sería asegurarse de que no haya ninguna investigación.


La especulación sobre este tipo de maniobras políticas aumentó el mes pasado cuando 12 congresistas de Arena anunciaron que se escindían del partido. Luego de autodenominarse "independientes", procedieron a votar con el FMLN contra una investigación que auspiciaba Arena sobre abusos en subsidios agrícolas.


¿Qué motivó la separación? Cristiani me dijo que un alto miembro del Partido Demócrata Cristiano (PDC) le dijo que por lo menos un congresista del PDC recibió una oferta de US$700.000 para votar con el FMLN. De forma separada, el secretario general del PDC, Rodolfo Parker, advirtió públicamente de múltiples ofertas de un intermediario de entre US$300.000 y US$500.000.


Saca niega cualquier tipo de involucramiento en el plan de compra de votos y, seguramente, Merino tiene suficientes motivos para actuar por su cuenta. Pero en la prensa salvadoreña circulan rumores sobre vínculos entre individuos cercanos a Saca y supuestos intermediarios que actúan en nombre de Merino.


La escisión de Arena no es una traición cualquiera al electorado. En El Salvador los electores eligen una boleta de un partido. Los congresistas se nombran según cuántos votos obtuvo el partido. Estos legisladores no fueron elegidos como individuos, sino más bien como representantes del partido. Con sus votos, el FMLN ahora está a sólo uno o dos votos de una mayoría de dos tercios. Si la obtiene, el partido puede decirle qué hacer al moderado Funes. Luego, los seguidores de Chávez estarán bien encaminados a ganar lo que sus aliados no pudieron obtener en Honduras.


Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 9 de noviembre de 2009.

miércoles, 14 de octubre de 2009

El timo del socialismo.

SE PARECE TANTO AL DE LA ESTAMPITA...
Por Pablo Carabias

Cada cierto tiempo aparecen en los periódicos noticias de víctimas del timo de la estampita o del boleto premiado de la lotería. Y la pregunta que nos hacemos es cómo puede alguien, a estas alturas, caer en estafas tan viejas, evidentes y cutres. Los liberales, además, nos hacemos cada día otra pregunta: ¿cómo puede haber gente que aún caiga en el timo del socialismo, tan viejo, tan evidente y tan cutre?
La respuesta es la misma tanto para los timos tradicionales como para el socialismo, pues todos los timos se basan en los mismos principios. Desde los quinquis de baja estofa que consiguen dinero a cambio de unos papeles sin valor a un presidente del Gobierno que promete más de todo para todos, el mecanismo empleado es el mismo, y está basado en uno de los pecados capitales: la avaricia.
Cuando un incauto cree estar haciendo negocio quedándose con las estampitas de un falso pobre subnormal, los timadores están sacando partido de su avaricia, pues la posibilidad de obtener un beneficio fácil le está obnubilando su capacidad crítica y lo convierte en una presa fácil.
El socialismo también se basa en la avaricia. Si votas socialista, le van a quitar a otros el fruto de su trabajo para dártelo a ti. O sea, que sin tener que trabajar más, sin tener que ser más eficiente y productivo, simplemente por votar a esos tipos accedes a unos bienes y servicios que realmente no eres capaz de permitirte. Así, el incauto les vota... Y cuando se quiere dar cuenta resultan no le están quitando a otros para darle a él, sino que está en el paro, han subido los impuestos y la inflación se ha disparado.
Aun así, muchas veces la víctima no reacciona. Otro pecado capital, la soberbia, le mantiene en el error. "Yo no me he equivocado al votar socialista", se consuela; "la culpa es de Bush, de los empresarios, de Aznar... Yo nací socialista y siempre lo seré". Sin duda, es el timo perfecto, pues el timado no quiere reconocer que ha caído como un palomo.
Por otro lado, el socialismo también recurre a los ganchos, a los compinches que distraen al incauto y que obtienen su recompensa llevándose una parte del botín. La lista es muy extensa: desde medios de comunicación afines que sacan partido de las prebendas del poder hasta artistas solidarios que con sus canciones, sus películas (subvencionadas) y sus declaraciones públicas tratan de reafirmar a la víctima en su error, pasando por los sindicatos cómplices (subvencionados), que, al igual que los tipos mal encarados que flanquean a un mandamás, son un último recurso de coacción física, por si el timado reacciona a tiempo.
Pero hay que reconocer su mérito a los timadores. Sin duda, para ser timador hay que tener madera. Igual que no todo el mundo logra mantener la compostura mientras está tratando de vender la Torre Eiffel a un pobre paleto, no todo el mundo es capaz de mentir compulsivamente en el Congreso, ante los periodistas y la opinión pública. Poner caritas, arquear las cejas y hablar sin tembleques en la voz mientras niegas la crisis económica o prometes dinero a los desempleados es algo que no está al alcance de cualquiera.
Incluso disfrazarse de minero y levantar el puño después de haberse bajado del automóvil oficial y tener un sueldazo de primera es algo que requiere, en primer lugar, una absoluta falta de escrúpulos, pero también, sin duda, tener un alma de timador de primera.

martes, 13 de octubre de 2009

¿Por qué Chávez odia a España?

No puede cambiar el presente y entonces trata el imposible de cambiar el pasado

Roberto Giusti
Generaciones de latinoamericanos crecimos celebrando el Día de la Raza y nunca supe cuál, si la primigenia americana, la española europea, la africana o todas ellas juntas, además de las incorporaciones posteriores, que vendrían a ser nuestro melting pot particular o colectivo, según como se mire, desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia.
Se trataba de un día de fiesta continental, pues todos los países de la América (incluso EEUU) suscribieron el decreto del presidente argentino Hipólito Irigoyen, quien lo instituyó en octubre de 1917, aduciendo argumentos como que se trata del descubrimiento de América, el “acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos” y cantando loas a “la España descubridora (que) volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana”.
A noventa y dos años de su institucionalización, aquella leyenda dorada no sólo produce asombro sino que termina siendo el mejor argumento para quienes manejan la tesis contrapuesta y hablan de rebelión indígena, genocidio y vil sometimiento. A estas alturas ya sabemos en qué consistía “el valor” de los guerreros españoles, quienes ciertamente diezmaron la población indígena, no tanto para fundar un imperio sino atraídos por el afán de conseguir El Dorado. Ni hablar del “ardor de sus exploradores” que, al fin y al cabo, resultó el prólogo salaz de “la raza cósmica” de Vasconcelos. Y ya sabemos que, con dignas excepciones, como la lucha de Bartolomé de Las Casas contra la explotación de los indígenas y las reducciones jesuitas en Paraguay, la Iglesia fue actor clave en la expansión del imperio español.
Le leyenda negra, sin embargo, no luce menos irreal porque, si bien son innegables sus reclamos, estamos ante un hecho histórico irreversible. Quinientos y tantos años después, a pesar de las negaciones, inequidades y crímenes, somos cristianos y occidentales. Con todos los condimentos, los atavismos, los sincretismos y las contradicciones de nuestro origen múltiple, hablamos español y, más concretamente, castellano, nuestras formas de organizarnos en sociedad, incluso las más radicales, se inscriben en las corrientes filosóficas europeas y nadie puede pensar en una re-vuelta al pasado precolombino.
La negación de las culturas previas a la llegada de Colón es un desatino porque también están presentes en nuestra vida. No hay conquistas buenas o malas porque estamos ante hechos históricos consumados. Renegar de lo que vino después para volver a un pasado imposible implicaría que Hugo Chávez Frías (tres vocablos españoles) adopte un nombre indígena y se instaure el Pemón como lengua oficial en Venezuela.

Decretan adquisición forzosa de Margarita Hilton Suites, el Casino y La Marina

Los bienes expropiados al Hilton pasaran libre de gravamen o limitacion al patrimonio de la República.
El Gobierno pasa a ser el nuevo propietario del Casino del Margarita Hilton.

En la Gaceta Oficial No. 39.282, del día de hoy, 13 de octubre de 2009 se publica el decreto dondeel Estado pide la adquisición forzoza del Complejo Turístico Margarita Hilton Suites y La Marina.
El decreto N° 6.962, ordena la adquisición forzosa de los activos, bienes muebles e inmuebles, y bienhechurías del Complejo Margarita Hotel & Suites, así como La Marina, requeridos para la ejecución de la obra Desarrollo Social del Sector Turístico y Hotelero del estado Nueva Esparta.
El complejo turístico cuenta con 280 habitaciones, 56 suites para uso hotelero y 154 suites destinadas a planes vacacionales de tiempo compartido. También comprenden del Casino, la residencia para el gerente, locales comerciales, restaurantes, oficinas, salones y todas las áreas comunes que integran el complejo hotelero.
Los bienes expropiados pasarán a manos del Gobierno Nacional y serán transferidos a la empresa Venezolana de Turismo (Venetur, S. A). El artículo 4 del decreto califica de “urgente la realización y ejecución de la obra”, enmarcada dentro del “Desarrollo Social del Secor Turístico y Hotelero del Estado Nueva Esparta.
El decreto explica, que “es deber del Estado contar con establecimientos de alojamientos y sitios de recreación para la actividad turística prioritaria para el país en su estrategia de diversificación que este marcada en política de inclusión social y económica”.

Carta de Páez a dictador de Sabaneta (Hugo Chavez)

Así lo dijo Chávez:

“Voy a quitar a Páez de mi despacho. No voy a destruir la obra porque es de Tito Salas, pero no merece estar en el despacho presidencial junto con Bolívar y Sucre, fue un traidor” 15 de octubre de 2006

“Nos enseñaron a admirar a Páez y a Gómez. Se hablaba del Benemérito General Gómez…Y del León de Payara…León para la oligarquía… grandes traidores de nuestra historia” 28 de diciembre de 2006.

“No hay corrupto del tamaño de José Antonio Páez y lo tenemos aquí en el Panteón, la oligarquía lo trajo aquí al Panteón claro y lo sembró aquí, no debería estar aquí, desde mi punto de vista, el traidor José Antonio Páez” 17 de diciembre de 2006


Querido Huguito:

Es un placer dirigirme a tí en la oportunidad de aclararte algunas situaciones que al parecer fueron las que te obligaron a pensar en retirar mis restos del Panteón Nacional, donde descansan en sana paz desde el 19 de abril de 1888. Hugo, quiero saber por qué me echas esa broma a mí, tu paisano, recuerdote que nací en Curpa, provincia de Barinas (que algún divisionista convirtió en Portuguesa), el 13 de junio de 1790. Yo, al igual que tú, era un pata en el suelo, hasta analfabeta, porque no tuvimos ni el Acude de la cuarta ni mucho menos tu Misión Robinson, pero lo que si puedes tener por seguro es que fui un verdadero patriota, que amaba a mi país, que luchó por la libertad de los venezolanos, por deshacernos del yugo de esos españoles que nos maltrataban y explotaban.

Yo, Hugo, no entré en ninguna escuela militar para que me dieran el comando de un batallón de paracaidistas como a tí. Yo tuve que convencer a campesinos, vegueros y cuanto bicho de uña se me presentaba para que formaran parte de mi ejército. Luego tuve que parir recursos para vestirlos, armarlos y darle bastimentos para que fueran a dar la vida por la Patria.

Créeme, yo hacía eso por iniciativa propia, ni conocía a Bolívar. Fue el 30 de enero de 1818, en el Hato Cañafistola, cuando, por fin, lo conocí. Él venía de Angostura, ejecutando la Campaña del Centro, y nos pusimos de acuerdo para la prosecución de las operaciones contra el ejército del general realista Pablo Morillo, que nos cargaba azotaos, y debo confesarte que prácticamente tuve que echarle pichón yo solo, incrementando mi ejército y ganándome los méritos y el concepto de El Libertador, con quien nuevamente me reuní el 28 de abril de 1821 para iniciar los preparativos de la Campaña de Carabobo. Me tocó a mi echarle pichón para incrementar mi ejército y salir de Achaguas el 10 de mayo, y a caballo (no en aviones y helicópteros VIP, como tú viajas) para incorporarme en San Carlos al Ejército Libertador.

Por fin, el 24 de junio del mismo año libramos la Batalla de Carabobo, y debe ser que como yo tenía fama de bravo, me pusieron al mando de la primera división, o sea, la que puso el pecho, conmigo al frente. Yo no me metí asustado en museo militar alguno ni nada por el estilo para mandar a mis lanceros…Ah, después que ya yo había vuelto leña a los realistas fue cuando mandaron a la segunda, dirigida por el general Manuel Cedeño, pero sólo fue para que los rematara.

Así que Hugo, la batalla la gané fui yo y la mejor prueba de ello fue que en ese mismo campo de batalla Bolívar me ascendió a General en Jefe, o sea, que esa independencia que tú celebras y que disfrutas hoy, me la debes a mí, quien fue el que se quemó el pecho peleando y arriesgó el pellejo ¿Y tú no crees que esos son suficientes méritos para estar en el panteón? No seas mal agradecido…

Bueno Comandante, yo entiendo que Bolívar, como lo derrotaron en Venezuela, tuvo que huir a Colombia, y entiendo que los colombianos lo querían mucho ya que les dirigió su independencia, y que desde ahí mismo mandó a Sucre a liberar a Ecuador, a Perú, a Bolivia, pero de eso a querer hacernos a todos colombianos, pues, no se lo podíamos permitir, ¿Por qué no hizo la Gran Venezuela en vez de la Gran Colombia? Ah no, no sé qué pepera tenía Bolívar con ellos, porque nos quería imponer esa Gran Colombia, ah, y fíjate que hasta el Vicepresidente era el colombiano Santander, no, que va, no nos la calamos, así que iniciamos en abril de 1826 “La Cosiata”, y rompimos relaciones con el gobierno de Bogotá, mas no con Bolívar, y planteamos la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Sin embargo, no nos separamos, y disciplinadamente obedecí a Bolívar cuando regresó del Perú y asumió en Bogotá la Presidencia de la República, pero no, aquí los venezolanos no nos convencíamos, nos negábamos a ser colombianos y sin enfrentarme abiertamente a El Libertador tuvimos que desconocer la autoridad de los órganos de Bogotá y consumar la separación de Venezuela de la Gran Colombia a mediados del 27. O sea Hugo, que si yo no hubiera hecho eso, hoy no hubiera Venezuela, hoy tú fueras colombiano y lo peor, tú no fueras Presidente, sino un caliche más.

Entonces reconócelo, me debes el país y tu Presidencia a mí, entonces, ¿por qué me echas esa broma? Mal agradecido. Otra cosa que tú me debes Hugo, es la democracia, porque yo no era profesional universitario, pero leía mucho y conocía lo que se hacía en otros países para gobernarlos, me dejaba asesorar y así, el 24 de marzo de 1831, fui electo primer Presidente Constitucional de Venezuela y con mas porcentaje que tú, por 136 votos de los 158 sufragantes surgidos de las asambleas electorales. En este primer gobierno, me tocó organizar el Estado con medidas administrativas en materia de impuestos, inmigración, liberalización del crédito, educación, orden público, y asuntos internacionales.

Me tocó difícil, hasta me tocó enfrentarme al Arzobispo de Caracas, nuestro paisano Ramón Ignacio Méndez, y enfrentar el alzamiento de los generales José Tadeo y José Gregorio Monagas (el primerocon el pretexto loco de restituir la Gran Colombia y el otro con la locura de la autonomía de un Estado Oriental), pues, y no tuve que meterlos presos, ni matarlos, ni nada de eso, pude conciliar con ellos y resolver el problema. Pues como yo no tenía control del CNE, ni del TSJ y mucho menos de la Asamblea Nacional, no pude reelegirme, y así en 1835 tuve que entregar el poder a José María Vargas, como lo hace un demócrata, y no me quise perpetuar en el poder como al parecer tú quieres hacerlo.

En 1838 fui legalmente electo para una segunda presidencia que asumí el 1 de febrero de 1839 y me ocupé de la educación, el crédito exterior, y el mono de deuda pública contraída por la antigua República de Colombia, y para que no creas esa paja que te han dicho de que yo era enemigo de Bolívar, es bueno que sepas que fui yo quien comencé a solicitarle a Colombia la posibilidad de retornar los restos mortales de El Libertador y ponerlos en el Panteón del cual me quieres sacar.

Así, sin chimbear resultados, ni infectar el REP, en enero de 1843 entregué la presidencia de la república al general Carlos Soublette, eso como una demostración de que era un verdadero demócrata y que no tenía ni tuve odios contra nuestro Libertador, sólo diferencias. Ahora, tú no eres quien para quitarme lo bailao, para despojarme de mi lugar en la historia, y fíjate que el 13 de julio de 1867, el Gobierno de Venezuela me expidió el título que me acreditaba como “Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana”.

Ahora Hugo, no se por qué tú me acusas de oligarca, de corrupto, de que me aproveché de los dineros públicos, de veras que eres un difamador. ¿Qué pretendías tú?, que luego de todo lo que luché en mi vida, de ser General en Jefe, presidente de este país por tres períodos, de darle realmente la independencia a los venezolanos y hasta luchar en la federación, ¿pretendías que después de todo eso muriera arruinado como un perro en la calle? Pues, tienes que entender que aquí hubo haberes militares y que se nos permitió a todos los que nos jodimos en guerra desarrollar una pequeña fortuna. Tú y tu familia es el mejor ejemplo…

¿No has visto como viven ahora todos los que salieron de allá, de tu humilde casita de la avenida Carabobo de Barinas?, ¿no les has visto las prendas de oro en sus manos y pies, en los carros que andan, en las casas que viven, como se visten?

Hugo, y vete tu mismo, el súper avión que te compraste, los helicópteros VIP que encargaste, tus relojes, tus gastos en trajes y zapatos multimillonarios, los viajes y lujosos hoteles donde llegas. Ves que eso es muy bueno, pues, no chico, lo que es bueno pa’l pavo es bueno pa’la pava. Además, ¿que fortuna? Es que acaso tú ves que los Páez son los oligarcas de Venezuela, no, los Páez están pelando, así como tú tienes a la gran mayoría de los venezolanos y eso porque no les dejé real. Así que no seas injusto.

Mira cámara, no seas tampoco mal agradecido, no te perdono que tus jala mecates hayan blasfemado el sitio donde reposaba la casa de mi mujer Dominga Ortiz de Páez allá en la Calle Bolívar de la ciudad de Barinas, lugar donde construyeron una plaza con mi nombre y fue erigido mi busto, obra de un artista paisano tuyo. Pues, tus vándalos seguidores, esos ignorantes de este país, quienes hambreados son los únicos que te pueden seguir, dañaron el busto y pintaron mi cara en azul y también quitaron todo el adorno de luces navideñas que había sido colocado en la misma, dejando a todos los vecinos del sector sin Navidad, por tus ridiculeces.

Fue la única plaza en la ciudad a la cual no se adornó y lo más ridículo fue que ahora van a cambiarle el nombre a todo lo que te recuerde a mí, cuando la historia de Barinas es mi historia. Recuerda, el que escupe hacia arriba le cae la saliva. No sigas sembrando odios, pariente, tú vas a salir de esa presidencia algún día, porque el poder es efímero, no te creas que vas a ser el nuevo Fidel de América, Venezuela no es una isla y a tí no te quiere la mayoría de los venezolanos.

Fíjate en mi, cómo después de todo lo que hice, algunos malagradecidos me metieron preso, me sacaron del país tres veces y tuve que ir a morir el 6 de mayo de 1873 en el olvido, lejos de la patria, en Nueva York, allá en eso que tú llamas el imperio, en los Estados Unidos. Cónchale, chamo y el país gastó un dineral para repatriar mis restos y sepultarlos en el Panteón Nacional, para que, por una puntada de rabo, tú vengas a querer borrar casi 200 años de historia. No jile. Finalmente te recomiendo que “no le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hagan a tí” porque vas a terminar peor que tu pana Hussein. ¡Caracha, negro!


José Antonio Páez


Misiva imaginaria del Tcnel. (GN) J. G. C. defendiendo el papel del “Centauro de Los Llanos”.

martes, 4 de agosto de 2009

Se cumplen dos años del escándalo de la valija, que sigue sin "dueño"

El caso por el ingreso de una maleta con 800 mil dólares tiene sólo un imputado, el ex funcionario Claudio Uberti, mientras sigue pendiente la extradición de los venezolanos Antonini Wilson y Daniel y Diego Uzcátegui.

A dos años del escándalo de la valija con 800 mil dólares que Guido Antonini Wilson intentó ingresar ilegalmente a Buenos Aires, la justicia argentina analiza una serie de mails y entrecruzamientos telefónicos de sus protagonistas, al tiempo que espera que los tribunales de Estados Unidos envíe las pruebas que presentó el venezolano. Según precisaron hoy fuentes judiciales, el juez federal Daniel Petrone, a cargo de la investigación, prepara su viaje a los Estados Unidos con vistas a tomar contacto con la causa. Sin embargo, la partida aún no tiene fecha porque se espera poder establecer aquí nuevos elementos que permitan analizar la información a la que accederá en Estados Unidos, indicaron los voceros. Además, Petrone ya ha recibido información que le enviaron los tribunales de Miami pero, según las mismas fuentes, "todavía falta lo sustancial: no se trata de la transcripción del juicio contra el venezolano Franklin Duran, sino de las pruebas" a las cuales accedieron los norteamericanos para justificar la apertura del proceso. También se esperan respuestas concretas de la justicia venezolana: además de la extradición de Diego Uzcátegui y su hijo Daniel se necesita un peritaje contable de la empresa estatal Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA) y las declaraciones testimoniales de los otros pasajeros venezolanos del taxi aéreo. Por ahora, en los tribunales porteños, el juez analiza un entrecruzamiento de mails de allegados a Antonini Wilson, que sería una prueba importante para avanzar en la investigación, mientras que la fiscal María Rivas Diez -impulsora de la causa- pidió más información sobre teléfonos y llamados de los involucrados y sospechosos. En la causa, por ahora, el único imputado es Claudio Uberti, ex secretario del OCCOVI, mientras que están prófugos Antonini Wilson y los Uzcátegui -quienes se negaron a declarar en la Argentina y por ello se solicitó su extradición-. Guido Antonini Wilson está acusado de haber intentado ingresar ilegalmente a la Argentina una valija con 800 mil dólares cuando llegó al país el 4 de agosto pasado en un jet privado que pagó el Estado argentino, en vísperas de la visita del presidente Hugo Chávez. En el avión viajaba Uberti, su secretaria Victoria Bereziuk y el presidente de ENARSA, Exequiel Espinosa; mientras que iban también los representantes de PDVSA Ruth Behrrenes, Nelly Cardozo, Wilfredo Avila, funcionario de protocolo de PDVSA, y el hijo del gerente general de PDVSA-América, Daniel Uzcátegui. Precisamente, el hijo de Uzcátegui está señalado como quien invitó a Antonini Wilson a viajar, hecho que derivó en la renuncia de su padre. Al llegar al aeropuerto, Antonini dijo que en la maleta llevaba libros, después 60 mil dólares, pero cuando abrieron la valija había casi 800 mil dólares que quedaron incautados por personal de la Aduana, como si se hubiera tratado de una violación al Código Aduanero. Para cuando la justicia entendió que debía investigarse el caso como un supuesto contrabando agravado y el portador de la valija debía ir a declarar, Antonini Wilson ya había dejado el país legalmente rumbo a Montevideo, y recién fue localizado el pasado 23 de agosto siguiente, cuando personal de Interpol lo ubicó en Key Biscayne, Miami, bajo una orden de captura emitida desde la Argentina. Ahora, la justicia argentina quiere conocer todos los detalles de la exposición que hizo allí Antonini Wilson, cuando reveló que cuatro socios y amigos lo forzaron a no declarar el origen del dinero que, supuestamente, buscaba engrosar los fondos de la campaña presidencial de Cristina Fernández.

El ELN invita a las FARC a "sumar fuerzas" para impedir la "invasión" de EEUU en Venezuela

El ELN pide a las FARC reconsiderar sus "declaratorias de guerra" y condenar los crímenes de los rebeldes

La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) invitó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a "sumar fuerzas" para impedir la "invasión" que Estados Unidos pretende hacer en Venezuela con el despliegue de militares en las bases colombianas.
En un comunicado divulgado hoy en su página de Internet, el Comando Central del ELN expresó su rechazo al acuerdo que el Gobierno de Álvaro Uribe negocia con las autoridades norteamericanas para permitir el uso de bases militares colombianas.
La guerrilla advierte de que Venezuela ha sido "estigmatizada por el imperialismo yanqui", por lo que Estados Unidos ha decidido activar un "dispositivo militar de ataque a sus puertas", mediante el "aumento masivo de tropas y medios de guerra" en territorio colombiano.
Así, el ELN recordó que ambas guerrillas "compartimos plenamente" el "respeto y apoyo al pueblo y al gobierno de la hermana República Bolivariana de Venezuela", así como "el respeto y defensa del pueblo y de los trabajadores".
El Gobierno de Hugo Chávez ha sido uno de los más enérgicos en condenar el convenio entre Bogotá y Washington por considerarlo una "amenaza" para el continente. Estas declaraciones han sido secundadas por su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, que rompió las relaciones con Uribe hace más de un año, después de que el Ejército colombiano bombardera un campamento de las FARC en el norte de Ecuador.
Colombia ha confirmado este martes que Estados Unidos tendrá acceso a tres bases de la Fuerza Aérea, dos del Ejército y dos de la Armada para operaciones contra el narcotráfico, aunque ha dejado claro que se trata de "bases colombianas, no estadounidenses".
"Hay que sumar fuerzas contra la invasión imperialista", dijo el ELN en una invitación dirigida al Comando Central de las FARC, grupo armado que también ha rechazado la iniciativa de Uribe de permitir que oficiales norteamericanos puedan utilizar las instalaciones militares de Colombia.
CONDENAR LOS CRÍMENES
En el último año el ELN ha intercambio mensajes con las FARC en busca de una solución a la "grave problemática que afecta al pueblo y a las dos organizaciones" debido al conflicto armado que mantienen desde hace varios años, especialmente, en el departamento de Arauca (este del país).
En este sentido, extendieron nuevamente un llamamiento a las FARC para que "reconsideren sus declaratorias de guerra" y para que ambos grupos armados "condenemos las faltas y crímenes de nuestros militantes como tales". "Una cosa es que una persona desviada cometa un crimen y otra cosa, es que en respuesta, se vuelva política oficial la represalia criminal", señala el comunicado en el que esa guerrilla pide a las FARC dirimir "sus "controversias políticas con el debate".
Los rebeldes del ELN confiesan sentirse "altamente preocupados" por los dos comunicados que las FARC enviaron el pasado mes de mayo a su Comando Central que "evidencian una seria degradación de este inútil enfrentamiento, que se deterioró por el uso de las armas en contra de revolucionarios".
"El actual acaloramiento de los ánimos, con facilidad nos puede lleva a perder la memoria, pero es indispensable deshacer el conflicto entre las organizaciones guerrilleras, por la misma vía que se acumuló y que estalló", señaló el ELN.
Por tanto, creen "necesario rememorar y racionalizar hechos pasados, para aproximarnos a la solución de este estéril enfrentamiento" y reconocen que se "extravió el norte" de los objetivos trazados "al considerar a la otra guerrilla como el enemigo principal" y al "tratar de justificar el uso de las armas en contra de la población no combatiente".

Alcahueteando al dictador


Opinión
HOMO ECONOMICUS
José Raúl González Merlo
Mientras el dictador Hugo Chávez continúa destruyendo las instituciones democráticas venezolanas, los gobernantes de las “democracias desarrolladas” aprietan el cerco en contra del gobierno provisional hondureño. Esta manifiesta hipocresía no solo envía la señal equivocada a los amantes de la libertad, sino que también alienta las dictaduras emuladoras de Chávez.
Las noticias del fin de semana de Venezuela son lapidarias. Hugo Chávez ha consumado el cierre de 34 emisoras de radio en una nueva ofensiva para terminar de destruir la libertad de expresión en ese país. Al mismo tiempo presentó el proyecto de la “Ley Especial de Delitos Mediáticos”, que sancionará a cualquier opositor público. La combinación de estos eventos acaba con el fundamental derecho humano de la libertad de expresión, elemento considerado indispensable en una organización social que se precie de ser “democrática”. Chávez ha absorbido todos los poderes democráticos y ahora cimienta sus perspectivas de mantenerse como un dictador absoluto de por vida.
Todo esto ocurre a la vista del resto del mundo “democrático” que, en un vergonzoso acto de hipocresía, eleva la presión sobre el gobierno provisional hondureño para que éste restablezca a Manuel Zelaya como presidente. Estados Unidos canceló las visas diplomáticas de funcionarios fieles al gobierno de Micheletti. España amenaza con no reconocer al gobierno que fuese electo producto de las elecciones de noviembre próximo si éstas ocurren bajo el gobierno provisional. Ya olvidaron el robo de las elecciones municipales por parte del gobierno “democrático” de Ortega. Mucho menos les preocupa la destrucción de las instituciones democráticas venezolanas.
La independencia de poderes, la libertad de prensa y la libertad de expresión suelen ser y han sido las primeras víctimas de las nuevas “dictaduras democráticas”. Ya “montado en el macho” cualquier gobernante que atente en contra de la democracia “desde adentro” será intocable internacionalmente en tanto sea lo suficientemente astuto. Y vaya que Chávez ha sido un gran maestro para Ortega en Nicaragua, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, los Kirschner en Argentina y Zelaya en Honduras.
Mientras tanto, la diplomacia guatemalteca ha guardado un vergonzoso silencio de frente a los abusos venezolanos y nicaragüenses. Cuando se trata de Chávez y Ortega somos respetuosos de las políticas internas de cada país. Pero si se trata de Zelaya y Honduras, estamos dispuestos a irnos a una guerra comercial con tal de reinstaurar al aprendiz de dictador. Hechor y consentidor pecan por igual —decían las abuelitas—. Alcahuetear con nuestro silencio diplomático al dictador venezolano es muestra de la poca convicción verdaderamente democrática de nuestro gobierno.

Día negro para la libertad de prensa

EDITORIAL

El 3 de agosto de 2009 será recordado como un día negro para la libertad de prensa continental. Hugo Chávez confirmó su posición de enemigo acérrimo de toda emisión de pensamiento que no sea una simple repetición de la propaganda gubernamental, con el ataque con bombas lacrimógenas al canal de noticias Globovisión, así como el cierre masivo de 34 radioemisoras. Mientras tanto, de manera concertada y coordinada, Rafael Correa anunció en Ecuador que muchísimas frecuencias de radio serán revertidas.
Los dos arteros ataques pretenden ser justificados por medio del irrespeto de los medios informativos a leyes de los países. En Venezuela, el viernes fue promulgada una ley para “delitos mediáticos”, y ayer un funcionario de gobierno llegó al colmo del cinismo al condenar la acción ilegal y asegurar que la policía judicial iniciará una investigación del hecho, cometido por esbirros de la Unión Popular Venezolana, integrada exclusivamente por chavistas.
La acción hace que Chávez controle el 52% de las emisoras del país, es decir 400 radios, 36 televisoras, 320 periódicos y 117 páginas de Internet. En Ecuador, Correa actúa de manera parecida, al multar al canal Teleamazonas, y ahora califica a los medios de mediocres, corruptos y mentirosos. Eso significa que muy pronto ese país seguirá los pasos de Venezuela en cuanto a acabar hasta con la más mínima forma de voces discordantes.
Las reacciones no se han hecho esperar. Reporteros Sin Fronteras, desde Francia; la Asociación Internacional de Radiodifusión, desde Santiago de Chile; y la Sociedad Interamericana de Prensa, desde Miami, condenaron la delirante acción de Chávez, que a la vez demuestra el peligro para la libertad de emisión del pensamiento que se cierne sobre Bolivia y Nicaragua. La evidente cercanía del defenestrado Manuel Zelaya, hace que en Honduras haya habido un riesgo de esa libertad democrática fundamental, que afecta a todos los ciudadanos, no solo a los comunicadores profesionales.
Ayer mismo comenzaron las acciones de las radioemisoras, valientes y dignas pero sin muchas posibilidades de éxito, de enfrentar al masivo ataque por medio de emisiones por Internet. Lo ocurrido, por aparte, tiene que ser condenado por la Organización de Estados Americanos y las Naciones Unidas, así como la Unión Europea, que no deben quedarse impávidas ante una arremetida tan frontal contra una de las libertades democráticas fundamentales. Esto es ineludible ante la reciente postura adoptada ante la crisis hondureña, donde argumentaron actuar en defensa de la democracia.
Lo ocurrido ayer demuestra que estaban fundados hasta los peores temores respecto del asalto, desde adentro, de gobernantes que son engendros de dictaduras. América Latina se encuentra a las puertas de un retroceso a los tiempos en que solo era válida la verdad gubernativa y presidencial. Por tratarse de golpes desde el interior del Estado en contra de la población, si se consolidan solo es cuestión de tiempo para que otros gobernantes hagan lo mismo.

Qué hacer con Chávez

Aunque la nueva crisis en las relaciones entre Colombia y Venezuela parece una escena ya vista muchas veces, el retiro -otra vez- del embajador de Chávez en Bogota y la nueva 'congelación' anunciada por el Presidente venezolano el pasado martes, tienen connotaciones que la hacen más grave. El solo hecho de que sigan sumándose hostilidades y se alargue la cadena de incidentes tiene un efecto acumulativo cada vez más difícil de manejar.



La credibilidad de los llamados a la mesura se va debilitando y los efectos tranquilizadores de los abrazos de Uribe y Chávez en las cumbres se agotan más rápido. Con menos talanqueras, los discursos se desbordan y se hace obligatorio aceptar que las opciones menos deseables son más factibles de lo que se habría pensado. La crisis de esta semana tiene tres elementos muy complejos. El más inmediato, el de las armas que Suecia vendió a Venezuela que acabaron en poder de las Farc, es explosivo porque pone a Chávez contra las cuerdas. Y en especial, porque el Gobierno sueco, con distancia geográfica y neutralidad ideológica, mediante varios voceros expresó su extrañeza por el desvío en el destino de los lanzacohetes, y esto significa el acercamiento de un árbitro con credibilidad en la posición colombiana.
Ante la encrucijada, Chávez no se dio un tiempo para examinar cómo habrían llegado las armas a las Farc, ni planteó la posibilidad de que la transacción se hubiera producido a sus espaldas. De inmediato montó en cólera y echó mano de la conocida receta de congelar relaciones, llamar al embajador, amenazar con restricciones al comercio y expropiación de empresas colombianas, y denunció una alianza de Colombia con Estados Unidos en contra de la revolución bolivariana.
Más allá de si su ira es explicable porque se considera inocente frente a la acusación o de si se trata de una cortina de humo, lo cierto es que generó unos hechos que no será fácil revertir. Es sencillo retirar embajadores y congelar relaciones mediante discurso, pero restablecerlas toma meses y mucho coraje.
No menos difícil es controlar el efecto del acuerdo que en los próximos días firmarán Colombia y Estados Unidos para profundizar la cooperación militar. Chávez, paranoico y en extremo sensible, cree que la intención de Estados Unidos es impedir la consolidación del "socialismo del siglo XXI". En parte porque ha heredado la obsesión de los cubanos sobre el tema, pero sobre todo por las heridas que dejó la tolerancia de la administración Bush con el golpe contra Chávez el 11 de abril de 2002. Bajo esa sombra, Venezuela siempre ha visto con sospecha el Plan Colombia y la estrecha alianza del gobierno Uribe con Bush y ha sido uno de los motivos, aunque no el único, de la mala relación de los últimos años entre Bogotá y Caracas.
La paranoia no se ha aliviado con el mejoramiento de las relaciones de Chávez con Estados Unidos a partir de la llegada de Barack Obama. Si bien los discursos han cambiado, y Caracas y Washington reabrieron sus respectivas embajadas, los chavistas están a la expectativa de si las buenas intenciones de Obama van a ahogarse en los vericuetos de los organismos de Inteligencia y Defensa. Creen que en ellos persisten las intenciones intervencionistas de administraciones anteriores, y al propio Presidente estadounidense lo consideran ambivalente.
En este panorama, el incremento de la cooperación militar colombo-estadounidense -que no ha sido bien explicado por Colombia a Venezuela-, alimenta el nerviosismo de Chávez y es sinónimo de lo peor: la instalación de bases yanquis con capacidad de espiar y atacar a Venezuela. Pero, además, en esta ocasión sectores de la oposición que normalmente critican al Gobierno por su falta de cordura en las relaciones con Colombia, han coincidido con su preocupación por las "bases estadounidenses". Por ejemplo, los editoriales del periódico Tal Cual, que dirige Teodoro Petkoff, han seguido esa línea.
El tercer elemento que agrava la tensión actual es de orden regional. La crisis de Honduras ha sido un desastre para Chávez. A diferencia de Colombia, donde el tema tiende a perderse en medio de la turbulencia de las noticias nacionales, el presidente venezolano convirtió en obsesión el objetivo de restablecer a Manuel Zelaya en el poder. El golpe militar despertó las sensibilidades de Chávez, le recordó el intento de derrocarlo en 2002, sirvió de excusa para medirle el aceite a las verdaderas intenciones de Obama en América Latina y se convirtió en una prueba de demostración del poder del ALBA.
Chávez se la metió toda, hasta el punto de comprometer el uso de la fuerza para restablecer al Gobierno constitucional. Pero fracasó. Cada día es menos probable el retorno de Zelaya y el epílogo va a tener negativas repercusiones políticas en la unidad continental y la vigencia de organismos como la OEA. El problema hondureño polarizó el enfrentamiento entre Chávez y sus aliados -Ecuador, Bolivia, Nicaragua...- y el resto de América Latina. Y un Chávez derrotado y radicalizado no tiene cabeza fría para analizar los problemas bilaterales con Colombia en relación con las bases militares y las armas suecas.
No menos grave es la coincidencia de las recientes tensiones colombo-venezolanas con una nueva pelea entre Colombia y Ecuador. La que se generó por el video del 'Mono Jojoy' en el que dice que las Farc donaron dinero para la primera campaña de Rafael Correa. La versión -desmentida el martes por un comunicado de Anncol- indignó al Presidente ecuatoriano, quien seguramente vio con simpatía el nuevo rifirrafe Uribe-Chávez.
Hasta el momento, en el Gobierno colombiano existía la convicción de que las dos relaciones -con Venezuela y con Ecuador- podían tratarse de manera diferente porque mientras Chávez tenía un interés cierto en conservar la normalidad, Correa no tenía remedio e insistiría en profundizar el conflicto. La simultaneidad de los incidentes con ambos implica que Ecuador -miembro reciente del ALBA- y Venezuela vuelven a coincidir en sus posiciones hostiles hacia el gobierno del presidente Uribe.
¿Qué hacer?
La nueva encrucijada en las relaciones colombo-venezolanas deja la sensación de que no hay mucho que hacer para mejorarlas porque las diferencias ideológicas y políticas entre Uribe y Chávez son muy profundas, y porque la personalidad cambiante y folclórica del mandatario venezolano no deja mucho espacio para trabajar algo serio. En general, Colombia ha sido más prudente y cuidadosa, y ha respondido con serenidad a las provocaciones de Venezuela, pero como para bailar tango se necesitan dos, esa dosis de sensatez poco sirve si en el otro lado de la frontera no hay más que periódicas explosiones anímico-políticas.
La relación con Venezuela es tal vez la más importante para Colombia por la extensión de la frontera (2.200 km) el tamaño de la población fronteriza (cerca de siete millones) y el comercio binacional que es del orden de 6.000 millones de dólares. Una situación permanente de conflicto y tensión es insostenible, podría afectar a mucha gente y posibilita escenarios de confrontación indeseables.
¿Qué hacer, entonces, con el vecino incómodo e impredecible que estará en el poder durante varios años más? ¿Conviene una actitud hostil y firme que podría tener un costo en la relación? ¿O mantener siempre la prudencia mientras Venezuela insiste con su discurso hostil? ¿Resignarse a que las relaciones no pueden mejorar? CAMBIO consultó a una serie de expertos y dirigentes con experiencia en el manejo de las relaciones, e identificó algunas acciones de política exterior que podrían abrir en el largo plazo mejores opciones con Venezuela. Estas son algunas conclusiones.
1. No depender de Uribe y Chávez
Fernando Marín -primer embajador de Uribe ante el gobierno de Chávez, y reemplazado por María Luis Chiappe- recibió una instrucción clara del Presidente cuando se disponía a viajar a Caracas: "Ayúdeles a los empresarios y dedíquese a facilitar los negocios -le dijo Uribe-. A Chávez déjemelo a mí". Lo cierto es que las relaciones entre los dos países han dependido de los dos presidentes. Ambos tienen estilos gerenciales que centralizan el manejo en las cabezas, y ese esquema tiene el inconveniente de que las relaciones se mueven al vaivén de los momentos políticos y emocionales de los mandatarios y, en consecuencia, oscilan entre eufóricas cumbres y peligrosos incidentes. Las relaciones deberían 'despresidencializarse'. Las embajadas y cancillerías podrían tener un papel más protagónico, permanente y discreto, y en su papel natural de coordinación tendrían la capacidad de vincular a otras entidades del Estado, con el objeto de multiplicar canales de comunicación, ampliar la agenda y construir contactos más permanentes y menos limitados a las cumbres presidenciales o a los momentos de crisis.
2. Vincular a la sociedad civil
Hay sectores en ambos lados de la frontera cuya actividad depende de la buena relación política. Los empresarios y la población fronteriza son los grupos principales que siempre abogarán por una paz entre Bogotá y Caracas. Los encuentros entre ellos, que no pasan por las ideologías o por los proyectos políticos, generan lazos de acercamiento y ofrecen ideas y ánimo de conciliación.
3. Acercar a otros países
Hasta el momento, Colombia y Venezuela, cada uno desde su esquina política, ha buscado aliados en terceros países para fortalecer su posición frente a la contraparte. Colombia está cerca de Estados Unidos, México y Perú. Venezuela cuenta con el apoyo del ALBA. Ante la parálisis y agonía de la Comunidad Andina, los delegados de Bogotá y Caracas tienen pocas oportunidades de sentarse en una mesa con enviados de otras nacionalidades, y según la ex canciller María Emma Mejía, "las fisuras en las relaciones nos cogieron con un debilitamiento de los organismos multilaterales como la OEA, mientras Chávez fortalece el ALBA". Sin embargo, hay países que mantienen buenas relaciones con los dos gobiernos, como Brasil, Chile, Argentina y Cuba, que podrían ayudar a crear espacios de entendimientos distintos al exclusivamente bilateral.
4. Pensar en términos de política exterior
Para el gobierno de Álvaro Uribe las relaciones exteriores son, básicamente, una extensión de su proyecto interno, un proyecto cuya columna vertebral es la seguridad democrática. Por eso las decisiones que toma el Gobierno colombiano tienen sentido a la luz de la guerra contra las Farc -profundizar la cooperación con Estados Unidos, bombardear el campamento de 'Reyes' en Ecuador-. Después enfrenta las consecuencias en el campo externo. Una comunicación más permanente, fluida y sincera, podría facilitar una diplomacia preventiva y un control de los efectos de las decisiones clave para la seguridad democrática. En palabras de la ex canciller Mejía, "la Cancillería debe tener visión y una política exterior mucho más profunda y renovada".
5. Abolir la diplomacia del micrófono
Aunque los pecados de Chávez son mayores y más numerosos que los de Uribe, todavía hay excesivo manejo público de los temas conflictivos entre Colombia y Venezuela. Las declaraciones oficiales sobre las "bases yanquis en Colombia" y sobre las armas suecas en poder de las Farc, fueron las que hicieron explotar la nueva crisis entre los dos países. Venezuela conocía la molestia colombiana con los hechos, pero no se había llegado a un punto crítico mientras el asunto se mantuvo en reserva. Los canales diplomáticos permiten plantear diferencias con toda la firmeza necesaria, pero disminuyen su efecto dañino sobre las relaciones binacionales.
6. Renunciar a la tentación populista
Nada más rentable para la imagen de un presidente que la explotación del sentimiento nacionalista. Tanto Uribe como Chávez tienen discursos que caen bien entre sus ciudadanos pero que afectan las relaciones. En Colombia, la unidad en contra de las Farc. En Venezuela, la defensa frente al imperio norteamericano. Las victorias de corto plazo son pírricas porque producen resultados pero a la larga afectan la estructura de la relación (ver columna de la profesora Sandra Borda).
7. Generar confianza
Los expertos en solución pacífica de conflictos han generado instrumentos y práctica para crear credibilidad entre partes enfrentadas. Un clima de suspicacias mutuas impide la convivencia y la concreción de acuerdos. Y es obvio que entre los mandatarios de Colombia y Venezuela existen sospechas mutuas: Uribe considera que Chávez ayuda a las Farc y Chávez piensa que la alianza de Uribe con Estados Unidos es una amenaza para su país. El escenario se presta para que todos los problemas cotidianos y propios de una relación tan compleja se crezcan y se conviertan en incidentes. La construcción de confianza pasa por el diálogo sincero, más que por la ideología.
8. Evitar la triangulación
Durante la administración Bush se produjo una 'triangulación' de las relaciones colombo-venezolanas con Estados Unidos: Washington fue un factor que se interpuso entre Bogotá y Caracas. En realidad, la naturaleza de ambos vínculos es diferente y su mezcla complica en forma innecesaria el panorama. Colombia necesita mejores relaciones con Venezuela que Estados Unidos porque tiene intereses más directos y valiosos. La confrontación con Chávez, la contención de la revolución bolivariana, y las consideraciones geopolíticas son más relevantes para el Departamento de Estado que para un vecino como Colombia.
9. Construir consensos
La posición externa del país se beneficia de un acuerdo entre las fuerzas políticas, y Colombia tiene una tradición larga y sana de no politizar el manejo diplomático. Sin embargo, últimamente esa herencia se ha debilitado en medio de la polarización política. El gobierno Uribe no le concede gran valor a los acuerdos con la oposición y casi no convoca a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, mecanismo constitucional que tiene por objeto facilitar una política exterior de Estado. En las actuales circunstancias el consenso es una prioridad. En palabras del vicepresidente Humberto de la Calle, hay que buscar "la fuerza tranquila de la unidad nacional porque nuestras fisuras alientan a Chávez: discusión democrática hacia adentro, pero unidad sin beligerancia hacia afuera". Esto es especialmente cierto en un periodo electoral: una campaña en la que uno o varios candidatos utilicen el nacionalismo como bandera proselitista, podría hacerle mucho daño a la relación en el largo plazo.
10. Separar los temas comerciales
A pesar de los discursos y las amenazas de Chávez contra las importaciones y las empresas colombianas, los dos países se necesitan mutuamente. En el corto plazo no es viable para Colombia encontrar otros mercados que sustituyan las compras que hoy hace el país vecino, ni sería fácil para Venezuela obtener la oferta que recibe de este lado de la frontera. El comercio binacional se beneficia de condiciones sui géneris, que tienen que ver con la vecindad, la cultura y hasta con nexos personales en los dos países, factores que no existen en otras latitudes. En este sentido, es necesario que la concepción y tratamiento de los asuntos estrictamente económicos se hagan por vías distintas para evitar que contaminen con los incidentes políticos o diplomáticos.
11. Mezclar firmeza y tacto en el tema de las armas suecas
En relación con el espinoso problema de los lanzacohetes que aparecieron en manos de las Farc, el ex vicepresidente Humberto de la Calle dice: "Colombia debe gestionar en foros internacionales que se requiera a Chávez para que responda en serio sobre la desviación de las armas suecas". Es la línea que ha seguido el gobierno Uribe, reiterada en un comunicado el miércoles en la mañana, y que podría concretarse y formalizar en foros como la OEA.
12. Paciencia, paciencia, pacienciaTratar con Chávez no es fácil. Es impredecible, radical, emotivo e impulsivo. Sus actitudes cambian y sus discursos suelen ser más amenazantes que sus acciones. La respuesta tranquila no es la más obvia frente a la opinión pública pero puede ser la más aconsejable a la larga. "Debemos manejar la situación con mucho tino para no retar al presidente Chávez, pues ya conocemos que su reacción iría en contra del empleo de muchos colombianos que producen para exportar artículos a Venezuela", dice el senador Manuel Ramiro Velásquez, de la Comisión Segunda (Relaciones Exteriores).
El fantasma de la expropiaciónNo es la primera vez que Hugo Chávez amenaza con expropiar empresas colombianas que invierten en Venezuela. En 2006, alcanzó a formalizar un anuncio contra Cemento Andino, pero la decisión fue declinada. Poco después sus autoridades ejercieron una suerte de acoso tributario contra la cadena de supermercados Cativen, que tenía inversionistas colombianos.
Aunque ahora existe un comprensible nerviosismo entre los empresarios, analistas creen que Chávez no cambiará su línea de expropiar sólo a aquellas empresas que prestan servicios considerados básicos para Venezuela como el petróleo, las comunicaciones y la producción de alimentos prioritarios en la canasta familiar como el arroz. Jorge Alberto Velásquez, ex director de Proexport en Caracas, considera que a menos que la crisis coyuntural sufriera un grave escalonamiento, los sectores donde se mueve la inversión colombiana no correrían riesgos.
Esa inversión está representada en compañías como Alpina y Colanta, que tienen plantas propias allí; el Grupo Nacional de Chocolates, propietario a través de Zenú de la empresa de cárnicos Hermo, y la firma Leonisa.
Lo que a Velásquez le parece inquietante es que haya restricción a las importaciones de productos colombianos, pues el país vería afectado así sus relaciones comerciales con quienes han sido sus tres socios más importantes: Estados Unidos, por efectos de la contracción en sus operaciones de su comercio internacional; Ecuador, por cuenta de la suspensión de las relaciones diplomáticas, y ahora Venezuela.